El objetivo genérico de esta estrategia es prevenir y retrasar la aparición de enfermedades crónicas
El Departamento de Sanidad espera poder establecer este mismo año el historial único de los pacientes de Osakidetza, tanto en atención primaria, ya en funcionamiento, como especializada y hospitalaria, como uno de los elementos de redefinición del propio sistema de cara al futuro.
El consejero de Sanidad del Gobierno vasco, Rafael Bengoa, ha comparecido hoy ante la comisión correspondiente del Parlamento para presentar la "Estrategia para afrontar el reto de la Cronicidad en Euskadi", un documento abierto que abordará los cambios sociológicos que afectan a la prestación sanitaria.
Bengoa ha recordado que en la Encuesta de Salud de la Comunidad Autónoma de 2007, más del 41% de los hombres y del 46% de las mujeres declararon padecer al menos un problema crónico de salud.
Visto en Elcorreo.com
lunes, 12 de abril de 2010
domingo, 11 de abril de 2010
La muerte digna
Andalucía ha dado el primer paso para que España se incorpore a la práctica sanitaria europea de que los enfermos terminales realicen su tránsito sin dolor.
Alberto Moncada. Sociólogo. Es una legislación que obliga a los hospitales a tener organizados los cuidados paliativos, a que los médicos sepan hacer más llevadero el trance no solo a los pacientes sino a sus familias.
Morirse es inevitable pero durante mucho tiempo fue también muy doloroso. En países católicos como el nuestro había una cultura que favorecía la idea de que el dolor es beneficioso para la purificación espiritual del paciente, una especie de anticipo del purgatorio para penar por nuestros pecados y así enmendar nuestra conducta cara al Juicio final. El sufrimiento ha sido, para el catolicismo, el compañero inevitable de nuestro paso por “este valle de lagrimas” porque la verdadera vida, la vida de alegría y satisfacciones queda para el más allá.
Esta antropología cada vez tiene menos aceptación, incluso en España y nuestros jóvenes incluso parecen negar la cultura de sacrificio por lo que la vida les trata peor que a nosotros, con nuestra aprendida capacidad para la resignación. Precisamente una de las claves de la verdadera educación es aprender a conjugar el principio del placer con el principio del deber. No existe convivencia posible sin que sepamos tomar esa senda de la responsabilidad personal que se mueve entre ambos principios.
En Europa se abre paso la eutanasia, como forma de suicidio voluntario, que ratifica que somos nosotros, en último término, los que tenemos que decidir sobre como debe terminarse nuestra vida.
Continúa en Revistafusion
Alberto Moncada. Sociólogo. Es una legislación que obliga a los hospitales a tener organizados los cuidados paliativos, a que los médicos sepan hacer más llevadero el trance no solo a los pacientes sino a sus familias.
Morirse es inevitable pero durante mucho tiempo fue también muy doloroso. En países católicos como el nuestro había una cultura que favorecía la idea de que el dolor es beneficioso para la purificación espiritual del paciente, una especie de anticipo del purgatorio para penar por nuestros pecados y así enmendar nuestra conducta cara al Juicio final. El sufrimiento ha sido, para el catolicismo, el compañero inevitable de nuestro paso por “este valle de lagrimas” porque la verdadera vida, la vida de alegría y satisfacciones queda para el más allá.
Esta antropología cada vez tiene menos aceptación, incluso en España y nuestros jóvenes incluso parecen negar la cultura de sacrificio por lo que la vida les trata peor que a nosotros, con nuestra aprendida capacidad para la resignación. Precisamente una de las claves de la verdadera educación es aprender a conjugar el principio del placer con el principio del deber. No existe convivencia posible sin que sepamos tomar esa senda de la responsabilidad personal que se mueve entre ambos principios.
En Europa se abre paso la eutanasia, como forma de suicidio voluntario, que ratifica que somos nosotros, en último término, los que tenemos que decidir sobre como debe terminarse nuestra vida.
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jueves, 8 de abril de 2010
Aprender a cantar modifica el cerebro en los pájaros
El canto de las aves y el habla humana son más semejantes de lo que parece, explican los investigadores
Aprender a cantar incrementa la actividad sináptica y promueve cambios estructurales en el cerebro, según indica un estudio sobre jóvenes pájaros cantores. El trabajo científico, publicado en la revista Nature, ayuda a establecer la función física del aprendizaje y la memoria y sugiere el mecanismo neuronal por el cual los más jóvenes aprenden comportamientos culturales imitando a sus semejantes adultos.
Imágenes en alta resolución de ejemplares vivos revelan cambios en la estructura de las espinas dendríticas, pequeñas proyecciones neuronales que son la sede de conexiones sinápticas. Al cabo de las 24 horas de aprender el primer canto, las espinas dendríticas del pinzón cebra se agrandan y se vuelven más estables. Ello viene acompañado de un incremento de la actividad sináptica, según afirman los investigadores liderados por Richard Mooney, de la Universidad de Duke, en EE UU. (Ver vídeo).
El estudio del canto de los pájaros también puede servir para estudiar en los humanos trastornos relacionados con el habla y el lenguaje, según otro estudio de la Penn State University, presentado durante el último congreso de la American Physical Society. Jin Dezhe y Alexay Kozhevnikov han estudiado cómo los pájaros cantores transmiten impulsos a través de las células nerviosas en sus cerebros para producir un comportamiento complejo, como es el canto. Los pájaros que cantan están particularmente bien adaptados para estudiar la producción y la sintaxis del habla (las reglas de secuencia de la sílaba o de la palabra) y hay más semejanzas entre esos cantos y el discurso humano de lo que uno puede pensar inicialmente, afirman estos científicos. "Las semejanzas entre las redes nerviosas de los pájaros cantores y de los seres humanos las hacen importantes para entender el trazado del circuito cerebral, que es la base de la producción del habla y del lenguaje", añaden.
Visto en El País
Aprender a cantar incrementa la actividad sináptica y promueve cambios estructurales en el cerebro, según indica un estudio sobre jóvenes pájaros cantores. El trabajo científico, publicado en la revista Nature, ayuda a establecer la función física del aprendizaje y la memoria y sugiere el mecanismo neuronal por el cual los más jóvenes aprenden comportamientos culturales imitando a sus semejantes adultos.
Imágenes en alta resolución de ejemplares vivos revelan cambios en la estructura de las espinas dendríticas, pequeñas proyecciones neuronales que son la sede de conexiones sinápticas. Al cabo de las 24 horas de aprender el primer canto, las espinas dendríticas del pinzón cebra se agrandan y se vuelven más estables. Ello viene acompañado de un incremento de la actividad sináptica, según afirman los investigadores liderados por Richard Mooney, de la Universidad de Duke, en EE UU. (Ver vídeo).
El estudio del canto de los pájaros también puede servir para estudiar en los humanos trastornos relacionados con el habla y el lenguaje, según otro estudio de la Penn State University, presentado durante el último congreso de la American Physical Society. Jin Dezhe y Alexay Kozhevnikov han estudiado cómo los pájaros cantores transmiten impulsos a través de las células nerviosas en sus cerebros para producir un comportamiento complejo, como es el canto. Los pájaros que cantan están particularmente bien adaptados para estudiar la producción y la sintaxis del habla (las reglas de secuencia de la sílaba o de la palabra) y hay más semejanzas entre esos cantos y el discurso humano de lo que uno puede pensar inicialmente, afirman estos científicos. "Las semejanzas entre las redes nerviosas de los pájaros cantores y de los seres humanos las hacen importantes para entender el trazado del circuito cerebral, que es la base de la producción del habla y del lenguaje", añaden.
Visto en El País
martes, 6 de abril de 2010
Una clínica para niños adictos a Internet
* Ha abierto en Londres para rehabilitar a niños de 12 años o más.
* Más de una cuarta parte de los escolares británicos pasan alrededor de seis horas al día delante del ordenador
Una clínica de Londres ha abierto sus puertas para "rehabilitar" a niños a partir de 12 años, cuya adicción a Internet es tal que su salud está en riesgo, según publica hoy el periódico "Evening Standard". El Hospital Capio Nightingale ha recibido ya llamadas de numerosos padres para ingresar allí a sus hijos, que montan en cólera cuando se les dice que tienen que apagar el ordenador, hasta el punto de que, en algunos casos, han necesitado la intervención de la policía para calmarlos.
Según una encuesta entre niños de secundaria, más de una cuarta parte de los escolares pasan alrededor de seis horas al día delante del ordenador, por lo que algunos de ellos llegan a sufrir comportamientos compulsivos, desórdenes del sueño y depresión a causa de su adicción.
Pérdida del apetito, cansancio y aislamiento de la sociedad son otros de los síntomas de estos adolescentes que, en algunos casos, llegan a experimentar un síndrome de abstinencia propiamente dicho.
El tratamiento propuesto por la clínica trata de estimular la interacción social y en persona de los jóvenes que asisten a rehabilitación y enseña a los padres a "desconectar" a sus hijos sin que se cree un conflicto.
El experto en psiquiatría del Hospital Capio Nightingale Richard Graham equiparó la adicción a Internet con la adicción al juego, que produce una hiperestimulación de manera que el paciente se mantiene en un estado constante de alerta. "Necesitamos unas guías oficiales para determinar hasta dónde llega el uso saludable de la Red", dijo Graham, que sostuvo además que los servicios de salud mental tienen que adaptarse "rápidamente" para tratar el problema de unos jóvenes "cuyas vidas se ven seriamente afectadas porque nadie regula el tiempo que pasan frente a la pantalla".
Según datos de la organización británica Coalición para un Internet Seguro, alrededor de un 10% de los 4,6 millones de internautas del Reino Unido podrían ser adictos a la red.
Visto en 20minutos.es
* Más de una cuarta parte de los escolares británicos pasan alrededor de seis horas al día delante del ordenador
Una clínica de Londres ha abierto sus puertas para "rehabilitar" a niños a partir de 12 años, cuya adicción a Internet es tal que su salud está en riesgo, según publica hoy el periódico "Evening Standard". El Hospital Capio Nightingale ha recibido ya llamadas de numerosos padres para ingresar allí a sus hijos, que montan en cólera cuando se les dice que tienen que apagar el ordenador, hasta el punto de que, en algunos casos, han necesitado la intervención de la policía para calmarlos.
Según una encuesta entre niños de secundaria, más de una cuarta parte de los escolares pasan alrededor de seis horas al día delante del ordenador, por lo que algunos de ellos llegan a sufrir comportamientos compulsivos, desórdenes del sueño y depresión a causa de su adicción.
Pérdida del apetito, cansancio y aislamiento de la sociedad son otros de los síntomas de estos adolescentes que, en algunos casos, llegan a experimentar un síndrome de abstinencia propiamente dicho.
El tratamiento propuesto por la clínica trata de estimular la interacción social y en persona de los jóvenes que asisten a rehabilitación y enseña a los padres a "desconectar" a sus hijos sin que se cree un conflicto.
El experto en psiquiatría del Hospital Capio Nightingale Richard Graham equiparó la adicción a Internet con la adicción al juego, que produce una hiperestimulación de manera que el paciente se mantiene en un estado constante de alerta. "Necesitamos unas guías oficiales para determinar hasta dónde llega el uso saludable de la Red", dijo Graham, que sostuvo además que los servicios de salud mental tienen que adaptarse "rápidamente" para tratar el problema de unos jóvenes "cuyas vidas se ven seriamente afectadas porque nadie regula el tiempo que pasan frente a la pantalla".
Según datos de la organización británica Coalición para un Internet Seguro, alrededor de un 10% de los 4,6 millones de internautas del Reino Unido podrían ser adictos a la red.
Visto en 20minutos.es
lunes, 5 de abril de 2010
El alma podría esconderse en el cerebro
Escrito por José M. López
Dos ambiciosos proyectos internacionales, Conectoma Humano y Blue Brain, investigan actualmente los secretos más profundos del cerebro.
El cerebro sigue siendo el órgano más desconocido de nuestro cuerpo. Todavía no conocemos cuál es su nivel de complejidad, ni sabemos con profundidad su funcionamiento, por no hablar del desconocimiento que existe sobre hasta dónde pueden llegar sus capacidades.
Para abordar esa complejidad se han puesto en marcha recientemente dos iniciativas internacionales de investigación, el Proyecto Conectoma y el Proyecto Blue Brain (Cerebro azul). Su objetivo es hacer un mapa de las conexiones cerebrales para así poder comprender mejor su funcionamiento.
El Proyecto Conectoma es la apuesta científica del BNR (Blueprint for Neuroscience Research) de Estados Unidos, para conocer ese mapa de conexiones. Tiene un presupuesto de 30 millones de dólares que se invertirán en nuevas tecnologías de imagen para escanear el cerebro. Los promotores de esta iniciativa han querido denominarla Conectoma en clara referencia al Proyecto Genoma Humano, que consiguió descifrar el ADN humano. Sin embargo “descifrar” el cerebro se muestra mucho más complejo todavía de lo que fue secuenciar el ADN. Según parece, la cantidad de información que van a tener que analizar los neurocientíficos sobre el cerebro, es muy superior a la que tuvieron que examinar los genetistas del ADN. Un dato nada trivial si se tiene en cuenta que el Proyecto Genoma duró trece años y tuvo una amplia colaboración internacional de científicos. El avance de la tecnología sin embargo, puede permitir en laEl alma podría esconderse en el cerebro actualidad mapear el "cableado" del cerebro humano en un tiempo razonable.
El pistoletazo de salida para Conectoma fue el pasado año 2009, tan sólo un año después de cuando lo hizo el otro gran proyecto que actualmente también estudia el cerebro: Blue Brain.
Este proyecto está auspiciado por la Escuela Politécnica Federal de Lausana con el apoyo de IBM, y su presupuesto es todavía más astronómico que el de Conectoma, ya que lleva invertido cinco veces más. Su nivel de estudio del cerebro es también más ambicioso, puesto que busca detallar cada neurona individual.
Hace más de un siglo que los científicos estudian el cerebro y saben que cada una de sus zonas tiene unas funciones determinadas: el movimiento, el habla, las emociones, la memoria, la vista, el oído… Se sabe también que las conexiones entre estas áreas son vitales para que podamos trabajar con todos los sentidos de un modo coordinado. Por eso Blue Brain y Conectoma buscan conocer mejor la anatomía del cerebro, sus conexiones entre las distintas zonas, y saber qué autopistas de información se activan según determinadas circunstancias. El conocimiento de la anatomía ayudará a saber cómo funciona.
Muchos son los que pronostican importantes descubrimientos. Entre éstos flota la confirmación de las ideas del Premio Nobel Francis Crick, quien junto con James Watson descubrió la estructura del ADN. Crick publicó en 2003 en Nature Neuroscience una revolucionaria teoría en la que afirmaba que “La conciencia en sí sería la expresión de un reducido número de neuronas”. Es decir, afirmó que el “alma” se encontraba en el cerebro. Según su teoría, la conciencia existe en un grupo de neuronas situadas en la parte posterior más superficial de nuestro cerebro, en el córtex cerebral, y que son las que nos permiten tener conciencia de nosotros mismos y de nuestro entorno. Crick, que había dedicado sus últimos treinta años de vida a encontrar la relación entre las neuronas y la conciencia -ante la incredulidad de la comunidad científica-, ve cómo al final se ha terminado aceptando la idea de que en nuestro cerebro se dan infinidad de procesos relacionados con la conciencia.
Los enigmas de este fabuloso órgano todavía son muchos, pero podrían dejar de serlo en poco tiempo. Desde luego, muchos coinciden que este será el siglo del cerebro.
Visto en Revistafusion
Dos ambiciosos proyectos internacionales, Conectoma Humano y Blue Brain, investigan actualmente los secretos más profundos del cerebro.
El cerebro sigue siendo el órgano más desconocido de nuestro cuerpo. Todavía no conocemos cuál es su nivel de complejidad, ni sabemos con profundidad su funcionamiento, por no hablar del desconocimiento que existe sobre hasta dónde pueden llegar sus capacidades.
Para abordar esa complejidad se han puesto en marcha recientemente dos iniciativas internacionales de investigación, el Proyecto Conectoma y el Proyecto Blue Brain (Cerebro azul). Su objetivo es hacer un mapa de las conexiones cerebrales para así poder comprender mejor su funcionamiento.
La cantidad de información que van a tener que analizar los neurocientíficos sobre el cerebro, es muy superior a la que tuvieron que examinar los genetistas del ADN.
El Proyecto Conectoma es la apuesta científica del BNR (Blueprint for Neuroscience Research) de Estados Unidos, para conocer ese mapa de conexiones. Tiene un presupuesto de 30 millones de dólares que se invertirán en nuevas tecnologías de imagen para escanear el cerebro. Los promotores de esta iniciativa han querido denominarla Conectoma en clara referencia al Proyecto Genoma Humano, que consiguió descifrar el ADN humano. Sin embargo “descifrar” el cerebro se muestra mucho más complejo todavía de lo que fue secuenciar el ADN. Según parece, la cantidad de información que van a tener que analizar los neurocientíficos sobre el cerebro, es muy superior a la que tuvieron que examinar los genetistas del ADN. Un dato nada trivial si se tiene en cuenta que el Proyecto Genoma duró trece años y tuvo una amplia colaboración internacional de científicos. El avance de la tecnología sin embargo, puede permitir en laEl alma podría esconderse en el cerebro actualidad mapear el "cableado" del cerebro humano en un tiempo razonable.
El pistoletazo de salida para Conectoma fue el pasado año 2009, tan sólo un año después de cuando lo hizo el otro gran proyecto que actualmente también estudia el cerebro: Blue Brain.
Diversos investigadores opinan que el alma humana se aloja en el cortex cerebral.
Este proyecto está auspiciado por la Escuela Politécnica Federal de Lausana con el apoyo de IBM, y su presupuesto es todavía más astronómico que el de Conectoma, ya que lleva invertido cinco veces más. Su nivel de estudio del cerebro es también más ambicioso, puesto que busca detallar cada neurona individual.
Hace más de un siglo que los científicos estudian el cerebro y saben que cada una de sus zonas tiene unas funciones determinadas: el movimiento, el habla, las emociones, la memoria, la vista, el oído… Se sabe también que las conexiones entre estas áreas son vitales para que podamos trabajar con todos los sentidos de un modo coordinado. Por eso Blue Brain y Conectoma buscan conocer mejor la anatomía del cerebro, sus conexiones entre las distintas zonas, y saber qué autopistas de información se activan según determinadas circunstancias. El conocimiento de la anatomía ayudará a saber cómo funciona.
Las investigaciones de Blue Brain y Conectoma tratan de conocer mejor el mapa del cerebro humano para entender como funciona.
Muchos son los que pronostican importantes descubrimientos. Entre éstos flota la confirmación de las ideas del Premio Nobel Francis Crick, quien junto con James Watson descubrió la estructura del ADN. Crick publicó en 2003 en Nature Neuroscience una revolucionaria teoría en la que afirmaba que “La conciencia en sí sería la expresión de un reducido número de neuronas”. Es decir, afirmó que el “alma” se encontraba en el cerebro. Según su teoría, la conciencia existe en un grupo de neuronas situadas en la parte posterior más superficial de nuestro cerebro, en el córtex cerebral, y que son las que nos permiten tener conciencia de nosotros mismos y de nuestro entorno. Crick, que había dedicado sus últimos treinta años de vida a encontrar la relación entre las neuronas y la conciencia -ante la incredulidad de la comunidad científica-, ve cómo al final se ha terminado aceptando la idea de que en nuestro cerebro se dan infinidad de procesos relacionados con la conciencia.
Los enigmas de este fabuloso órgano todavía son muchos, pero podrían dejar de serlo en poco tiempo. Desde luego, muchos coinciden que este será el siglo del cerebro.
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sábado, 3 de abril de 2010
El electroshock supera su leyenda negra
Las descargas eléctricas se utilizan a diario en los hospitales psiquiátricos como un tratamiento eficaz para determinados enfermos.
Pronunciar la palabra 'electroshock' y sentir un escalofrío es todo uno. No es fácil olvidar la imagen de Jack Nicholson en 'Alguien voló sobre el nido del cuco', sometido a este tratamiento sin anestesia previa como castigo a su mal comportamiento en un centro psiquiátrico. Es una de esas escenas cinematográficas que ha contribuido a forjar la leyenda negra de la terapia electroconvulsiva (TEC), que es como se denomina en términos científicos la descarga eléctrica breve -de apenas unos segundos- que se aplica a algunas personas con enfermedad mental.
Quien piense que se trata de una práctica en desuso se equivoca. Hace sólo unos días, el hospital San Juan de Alicante organizó una jornada formativa con el objetivo de dar a conocer este método entre los profesionales de enfermería y «romper con su estigma», comenta la responsable del área de Psiquiatría del centro, la doctora María Angustias Oliveras. No es una iniciativa aislada. Cada año el hospital Donostia de San Sebastián imparte un curso de aplicación del electroshock, un tratamiento de cuya efectividad se hablará, precisamente, en la XVIII edición de los Cursos de Actualización en Psiquiatría que anualmente se celebran en Vitoria.
«Es una terapia a la que no se puede renunciar», señala a EL CORREO la doctora Oliveras, quien asegura que se utiliza «en todas las unidades de hospitalización de manera absolutamente protocolizada». La psiquiatra detalla las enfermedades mentales en las que se aconseja la TEC. Fundamentalmente son tres: «La depresión melancólica grave con riesgo de suicidio, los cuadros catatónicos (inmovilidad física) que suelen presentar algunas personas con esquizofrenia, además de en los casos agudos de maniacos con crisis de agresividad». Para todos estos supuestos, el electroshock está indicado y más aún si las condiciones físicas del paciente no permiten los fármacos apropiados en las dosis deseables por los efectos secundarios que provocan.
María Angustias Oliveras explica la leyenda negra del tratamiento a base de descargas eléctricas porque «provocar un ataque, de entrada, asusta a la gente y suena a crueldad. Además, en el pasado hubo un abuso de esta técnica, se aplicaba a personas que no la necesitaban y, hasta hace unos treinta años, sin anestesia». De una década a esta parte, la aplicación de la TEC está totalmente protocolizada y se lleva a cabo siempre en las unidades de cuidados intensivos, con el paciente totalmente sedado y monitorizado mediante un electroencefalograma y un electrocardiograma. El único efecto secundario es la pérdida temporal de la memoria, sobre todo de lo sucedido durante los días de terapia, pero esta secuela es «perfectamente reversible».
Pérdida de memoria
Oliveras utiliza un ejemplo muy gráfico para explicar cómo funciona el electroshock. «Cuando un ordenador se bloquea, lo mejor es reiniciarle para que vuelva a conectarse a los circuitos. Esto viene a ser algo así. No hay otra fórmula para tratar a cierto porcentaje de enfermos refractarios a los fármacos». El responsable del Servicio de Psiquiatría del hospital Santiago de Vitoria, Miguel Gutiérrez, coincide con su colega de Alicante en señalar que se trata de una técnica «absolutamente vigente» para enfermos «que ni viven ni dejan vivir». Es más, añade que son algunos pacientes quienes lo piden. «Existe una imagen totalmente distorsionada del electroshock debido a que ha dado mucho juego en el cine y provoca cierto morbo».
Continúa en Elcorreo.com
Pronunciar la palabra 'electroshock' y sentir un escalofrío es todo uno. No es fácil olvidar la imagen de Jack Nicholson en 'Alguien voló sobre el nido del cuco', sometido a este tratamiento sin anestesia previa como castigo a su mal comportamiento en un centro psiquiátrico. Es una de esas escenas cinematográficas que ha contribuido a forjar la leyenda negra de la terapia electroconvulsiva (TEC), que es como se denomina en términos científicos la descarga eléctrica breve -de apenas unos segundos- que se aplica a algunas personas con enfermedad mental.
Quien piense que se trata de una práctica en desuso se equivoca. Hace sólo unos días, el hospital San Juan de Alicante organizó una jornada formativa con el objetivo de dar a conocer este método entre los profesionales de enfermería y «romper con su estigma», comenta la responsable del área de Psiquiatría del centro, la doctora María Angustias Oliveras. No es una iniciativa aislada. Cada año el hospital Donostia de San Sebastián imparte un curso de aplicación del electroshock, un tratamiento de cuya efectividad se hablará, precisamente, en la XVIII edición de los Cursos de Actualización en Psiquiatría que anualmente se celebran en Vitoria.
«Es una terapia a la que no se puede renunciar», señala a EL CORREO la doctora Oliveras, quien asegura que se utiliza «en todas las unidades de hospitalización de manera absolutamente protocolizada». La psiquiatra detalla las enfermedades mentales en las que se aconseja la TEC. Fundamentalmente son tres: «La depresión melancólica grave con riesgo de suicidio, los cuadros catatónicos (inmovilidad física) que suelen presentar algunas personas con esquizofrenia, además de en los casos agudos de maniacos con crisis de agresividad». Para todos estos supuestos, el electroshock está indicado y más aún si las condiciones físicas del paciente no permiten los fármacos apropiados en las dosis deseables por los efectos secundarios que provocan.
María Angustias Oliveras explica la leyenda negra del tratamiento a base de descargas eléctricas porque «provocar un ataque, de entrada, asusta a la gente y suena a crueldad. Además, en el pasado hubo un abuso de esta técnica, se aplicaba a personas que no la necesitaban y, hasta hace unos treinta años, sin anestesia». De una década a esta parte, la aplicación de la TEC está totalmente protocolizada y se lleva a cabo siempre en las unidades de cuidados intensivos, con el paciente totalmente sedado y monitorizado mediante un electroencefalograma y un electrocardiograma. El único efecto secundario es la pérdida temporal de la memoria, sobre todo de lo sucedido durante los días de terapia, pero esta secuela es «perfectamente reversible».
Pérdida de memoria
Oliveras utiliza un ejemplo muy gráfico para explicar cómo funciona el electroshock. «Cuando un ordenador se bloquea, lo mejor es reiniciarle para que vuelva a conectarse a los circuitos. Esto viene a ser algo así. No hay otra fórmula para tratar a cierto porcentaje de enfermos refractarios a los fármacos». El responsable del Servicio de Psiquiatría del hospital Santiago de Vitoria, Miguel Gutiérrez, coincide con su colega de Alicante en señalar que se trata de una técnica «absolutamente vigente» para enfermos «que ni viven ni dejan vivir». Es más, añade que son algunos pacientes quienes lo piden. «Existe una imagen totalmente distorsionada del electroshock debido a que ha dado mucho juego en el cine y provoca cierto morbo».
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jueves, 1 de abril de 2010
Y sin embargo, amanece
'Y sin embargo, amanece'
Sí, amanece todos los días. Y, lo más importante, lo hace sin tenernos en cuenta, sin depender de cómo hemos pasado la noche, sin contar con nosotros, vamos. Lo que ES funciona solo.
Pero, es curioso, no nos paramos a reflexionar sobre ello. Lo consideramos normal y punto.
Solo que si eso es lo normal, lo que entonces es anormal es que no tengamos en cuenta que tenemos una nueva oportunidad de renovarnos, de aparcar aquello que no nos beneficia, de comenzar aquello que tantas veces nos propusimos comenzar, de mirar a nuestro alrededor y ver, de VER, no de mirar, a los demás, de reconciliarnos con la vida y de reflexionar si la nuestra, la de cada uno, es auténtica.
El Sol, nuestra estrella de la vida, y la Tierra, nuestro barco para navegar por el océano cósmico, nos ofrecen, un día más, todo lo que son, que es mucho, todo lo que necesitamos para vivir.
Pero, ¿Dónde están nuestras mentes? ¿Están sintonizadas con la fuente de la vida o están errantes, prisioneras y esclavas de nuestras ambiciones, deseos o miedos?
¿Cómo serían nuestras vidas si cada amanecer sintonizáramos nuestras mentes con el Sol y con la madre Tierra? Seguro que mejores, más equilibradas, más serenas y más auténticas.
Pero la realidad no es esa, por eso amanece pero no se hace la luz en nuestro interior como se hace en nuestro entorno planetario. Vivimos encerrados en nuestra burbuja egoísta y aislada.
Hay luz fuera, pero seguimos a oscuras dentro.
A pesar de todo siempre amanece. El Sol y la Tierra no se cansan de darnos oportunidades para conectar con la verdadera Vida, la que parte de ellos, la única que nos sirve.
Como somos libres por diseño, tomamos nuestras decisiones y decidimos seguir a oscuras. Y ni siquiera nos paramos a pensar si es lo correcto. Eso si, siempre nos quejamos, como si alguien tuviera la culpa de lo que nos sucede.
No nos paramos a pensar que el Sol sale para todos y que la Tierra no hace diferencias entre sus hijos.
Pero, a pesar de todo, amanece todos los días.
¡Cuánta generosidad por su parte a pesar de no ser correspondidos!
Visto en Revistafusion
Sí, amanece todos los días. Y, lo más importante, lo hace sin tenernos en cuenta, sin depender de cómo hemos pasado la noche, sin contar con nosotros, vamos. Lo que ES funciona solo.
Pero, es curioso, no nos paramos a reflexionar sobre ello. Lo consideramos normal y punto.
Solo que si eso es lo normal, lo que entonces es anormal es que no tengamos en cuenta que tenemos una nueva oportunidad de renovarnos, de aparcar aquello que no nos beneficia, de comenzar aquello que tantas veces nos propusimos comenzar, de mirar a nuestro alrededor y ver, de VER, no de mirar, a los demás, de reconciliarnos con la vida y de reflexionar si la nuestra, la de cada uno, es auténtica.
El Sol, nuestra estrella de la vida, y la Tierra, nuestro barco para navegar por el océano cósmico, nos ofrecen, un día más, todo lo que son, que es mucho, todo lo que necesitamos para vivir.
Pero, ¿Dónde están nuestras mentes? ¿Están sintonizadas con la fuente de la vida o están errantes, prisioneras y esclavas de nuestras ambiciones, deseos o miedos?
¿Cómo serían nuestras vidas si cada amanecer sintonizáramos nuestras mentes con el Sol y con la madre Tierra? Seguro que mejores, más equilibradas, más serenas y más auténticas.
Pero la realidad no es esa, por eso amanece pero no se hace la luz en nuestro interior como se hace en nuestro entorno planetario. Vivimos encerrados en nuestra burbuja egoísta y aislada.
Hay luz fuera, pero seguimos a oscuras dentro.
A pesar de todo siempre amanece. El Sol y la Tierra no se cansan de darnos oportunidades para conectar con la verdadera Vida, la que parte de ellos, la única que nos sirve.
Como somos libres por diseño, tomamos nuestras decisiones y decidimos seguir a oscuras. Y ni siquiera nos paramos a pensar si es lo correcto. Eso si, siempre nos quejamos, como si alguien tuviera la culpa de lo que nos sucede.
No nos paramos a pensar que el Sol sale para todos y que la Tierra no hace diferencias entre sus hijos.
Pero, a pesar de todo, amanece todos los días.
¡Cuánta generosidad por su parte a pesar de no ser correspondidos!
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